lunes, 29 de noviembre de 2010

Unos pirineos muy curiosos.


Bueno pues aquí está la segunda parte de “Las aventuras de Exuperancio”, como dicen… las segundas partes nunca fueron buenas y quiero transmitirle al creador de la frase que se la meta por donde le quepa, se ponga a trabajar y deje de decir paridas ¬¬.
Pues íbamos por la llegada de Exuperancio a los Pirineos con aires de turista flipado lleno de mierda. Pues el hombrecillo cogió rumbo a esas grandes montañas situadas al norte de España, con su gran equipo de escalada y sin comida (si, su inteligencia no era capaz de decirle que los pirineos no se cruzan en 5 minutos y menos a pata).
Pues llego a la primera montaña que se encontró rumbo a Francia y empezó a subirla por un sendero (en vez de mirar el sendero que pasaba entre las 2 montañas a escasos metros), pues el muy matado empezó a ir por el sendero tranquilito, tarareando canciones, hasta que se hartó de tararear y empezó a cantar grandes canciones como “Tiene nombre mil el miembro viril” de Leonardo Dantés o “Pluma Pluma Gay” de Los Morancos, sin darse cuenta de que en esos momentos pasaba por una zona de acampada, que a la vez, estaba plagada de niños(vale mencionar que estos niños se quedaron trastornados toda su vida debido al contenido de las canciones ya que cada noche veían a Exuperancio lleno de plumas enseñándoles su aparato). Pero el siguió contento y feliz a la cima de aquella montaña de 2.000 metros, y cuando le quedaban 1000, ya estaba cansadísimo (hasta ahora no había mencionado de que su forma física era pésima o nula, ya que el único deporte que practicaba era el sillonball), así que se tiro en el suelo a descansar, y dio la casualidad de que pasaba por allí una chica con pintas de senderista.
Pues la chica se quedó mirándolo y le pregunto si le había pasado algo, a esto él le respondió –Puf estoy viejo para estas cosas y no puedo más, estoy más acabado que Ronaldinho cuando descubrió el término fiesta-(Por si no se acordaban, Exuperancio tenía 24 años). La chica lo ayudó a levantarse y le dijo- Sube conmigo hasta arriba que verás que no te cansas-. La chica era un poco más alta que él, tenía 20 años, de buen ver y con apariencia simpática. Se llamaba Gonorrea. Pues siguieron el sendero, mientras tanto Gonorrea le preguntó si estaba mejor de su cansancio, entonces Exuperancio para hacerse el hombre dijo que no que ahora se sentía bien (para hacerse el macho), pero él no sabía que ella tenía dotes psicológicos y en el fondo sabía que se estaba muriendo del cansancio, pero le gustaba ver sufrir a los hombres en silencio, así que siguió entreteniéndolo mientras subían, hasta que llegaron arriba, el tenia que seguir rumbo a Francia mientras que ella volvió hacia España, así que se despidieron y ella se fue, cuando Exuperancio vio que Gonorrea se perdía en la vista, se tiro al suelo del cansancio y se tiro a dormir (cabía destacar que por esa cima pasaba mucha gente), al despertarse, miro alrededor y vio solo su ‘kit’ de escalada y a Nikoso(la cartera no se la robaron porque la tenía guardada en los calzoncillos que si no pierde el dinero de la gran venta de su casa) mirándolo con su cara feliz como siempre, se había hecho de noche.
Pero Exuperancio siguió montaña abajo para llegar a la montaña que le quedaba para llegar a Francia, así que llegó abajo y se durmió debajo de un árbol (para sorpresa de todos, escondido para que no le robaran su ‘kit’ ni a Nikoso). Cuando llego la mañana, se fue a levantar y por poco pierde las cuerdas vocales del grito que pegó, debido a las agujetas que tenía de la caminata del día anterior, pero él como gran sufridor quería llegar a Francia, así que inicio el ascenso a aquella montaña de 3000 metros de altura, así que empezó por abajo, subió hasta los 1000 metros y ahora venia una parte estilo Himalaya, era el momento, sí podría estrenar su ‘kit’ de escalada, así que cogió la cuerda de pasear al perro, la ató al pico y tiro para arriba el pico. Debido a la fuerza de la gravedad y a los grandes cálculos de Exuperancio el pico volvió a su dueño y le dio con el mango en la cabeza haciéndole una pequeña cortada en la frente, quedo como el rayo de Harry Potter, pero con forma de… sí, tenía forma de aparato reproductor de movimiento, exactamente tenía la forma del escudo de un Renault. Al 2º intento trabó el pico en una roca unos metros más arriba, y entonces agarro bien el cable y empezó a tirar (para los amantes de Nikoso lo llevaba en la espalda trabado con la ropa, no se preocupen) y entonces la cuerda elástica empezó a tirarlo para arriba y para abajo, entonces con un movimiento rápido de muñeca cogió el cable del secador y lo tiró hacia otra roca, entonces esta calló, y Exuperancio para no pegarse un talegazo, tiro el cable del secador (el pobre R.I.P.) que calló por la montaña para abajo, perdiéndose y destrozándose, ahora era el momento, Exuperancio tenía que usar toda su maña (la poca que tenía) para escalar hasta arriba entonces de un salto pésimo, pero efectivo se agarro de la piedra de encima, tiro con sus brazos y por fin había escalado aquel muro, sus aires de grandeza se hacían notar, estaba todo privado (solo había avanzado 10 metros de forma vertical), entonces, miró a su alrededor después de recoger su ‘kit’ y vio una
carretera.
No se había enterado de que aquella montaña tenía carretera y que había servicio regular de guaguas hasta Francia, pero él para no rendirse siguió por la carretera caminando, haciendo food-stop, sí se estaba muriendo de hambre el pobrecito, y tuvo la suerte de encontrarse un camión de transporte de comida enlatada, el camión paró y el conductor le dio unas 3 latas de sardinas, 2 de atún y 1 de ensalada mediterránea por 15€, Exuperancio para reservar comida por si acaso surgiera algún percance, se las comió en menos de 5 minutos de tanta hambre que tenía. Luego siguió caminando hasta que llego a la frontera (¡Por fin!), cansadísimo llegó al control dispuesto a entregar el DNI y esas cosas para que lo dejaran pasar, pero entonces el policía dijo (al ver sus pintas), ha sido elegido al azar para que se le realice un control de drogas, venga conmigo, no creo que haga falta mencionar como le hicieron ese control de drogas. Y por fin, llego a Francia caminando al estilo cowboy por aquella carretera.
Diccionario de palabras dudosas
Sillonball: Apalancarse en un sillón y ponerse a ver la tele.
Food-Stop: Se aplica al acto de parar coches pero con la intención de pedirle comida a los ocupantes en vez de pedirle transporte.

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